Fernando Dworak

Análisis Político

¿Y si ayudamos a la oposición a bien morir?

Posted on May 11, 2020 in articulos

¿Y si ayudamos a la oposición a bien morir?

Publicado en Indicador Político el 11 de mayo de 2020

Reconozco que exagero un poco al decir que no existe la oposición. También sé que, al menos para leyes ordinarias, donde Morena y aliados tienen la mayoría en el Congreso, los partidos contrarios son meramente testimoniales. Hasta aquí los acuerdos.

Al contrario, nos engañaríamos si creyésemos que la labor de la oposición se limita a detener o modificar significativamente todas las iniciativas del gobierno. De hecho, buena parte del descrédito que hoy viven los políticos, académicos, opinadores, similares y conexos que hoy se encuentran en esta situación es justo por haber abusado de su veto, o regateado una victoria al gobierno del momento porque creían que podían ganar la siguiente elección.

Sin demeritar sus esfuerzos para revisar las propuestas legales y presionar por la rendición de cuentas, una oposición creíble y competitiva debe promover una alternativa, especialmente si desea ganar o regresar al poder. Esto va desde presentar votos particulares durante el proceso legislativo, posicionar e impulsar temas de la agenda pública, movilizar grupos para incidir en la toma de decisiones y, especialmente, inspirar a la ciudadanía sobre las posibilidades que abriría su triunfo.

Lamentablemente, todo indica que nuestros partidos de oposición no saben qué les pasó encima en 2018, y estamos a las puertas del proceso electoral de 2021. La mayoría sigue creyendo que Morena es un error histórico, que será retirado por un imaginario tsunami ciudadano. Otros creen que basta con medrar de los errores del gobierno para volver al poder. Unos más piensan que se posicionarán con las mismas tácticas del presidente o que ganarán el imaginario con extravagancias. Quiero compartir dos notas de la semana pasada para de ahí preguntarnos: ¿y si dejamos bien morir a nuestros partidos de oposición en 2021? ¿Qué tipo de perfiles salen sobrando? ¿Qué deberíamos hacer para depurar?

El jueves 7 varios medios reportaron que el diputado local del PAN y presidente de la Junta de Gobierno del Congreso de Coahuila, Marcelo Torres Cofiño, propuso modificar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para otorgar al Congreso de la Unión la facultad de destituir al presidente de la República “por incapacidad o enfermedad manifiesta que le impida ejercer el cargo, y que sea avalada por un comité de médicos especializados.

Dejemos a un lado la muy escasa probabilidad que tiene esta iniciativa para ser aprobada en el Congreso de la Unión. También ignoremos, por compasión, la extrema polarización que traería el vacío de poder resultante, o lo controversial que es dejar que un grupo de expertos, independientemente de la discusión política sobre su acreditación, defina algo que es subjetivo: a final de cuentas, ¿qué es “normal”? A decir verdad, una preocupación de diseño institucional en una democracia no es acreditar quién es sano o no, sino qué hacer para, aun cuando llegue un loco al poder, las instituciones se mantengan estables. Por desgracia, nadie desde la oposición está haciendo una defensa de las instituciones, que incluya una autocrítica sobre sus déficits y que apueste a la calibración. Al no hacerlo, sólo aportan al deterioro generalizado.

Ese mismo, día se reportó en notas periodísticas que la diputada del PAN Adriana Dávila, junto con otros senadores de su grupo parlamentario, lanzaron la consulta pública #PregúntaleAMéxico. Su objetivo: buscar que los ciudadanos decidan sobre la reorientación o no del Presupuesto de Egresos de la Federación 2020, para dirigir los recursos de cara a la emergencia sanitaria. Bonita intención, salvo un detalle: se pretende ganar al presidente en su propio terreno, según su imaginario y bajo sus reglas y discursos… ¡toing!

Hay quienes dice que todos estos pobres angelitos tienen buenas intenciones, pero no pueden hacer más porque les sacan sus expedientes. Razón de más para acortar su sufrimiento y retirarlos de sus cargos si compiten por la reelección en 2021 y 2024.

Seamos críticos y démosle nuestro voto a quienes lo merecen. A partir del próximo año podremos premiar o castigar a nuestros legisladores, sean del partido que fueren, a partir de su desempeño: hoy es el mejor momento para investigar qué han hecho con nuestro voto en 2018. Hagamos que se queden los que sirven.

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *