Fernando Dworak

Análisis Político

¿Sí por México?

Posted on Oct 14, 2020 in articulos

¿Sí por México?

Publicado en Indicador Político el 12 de octubre de 2020

Una y otra vez el sector privado confunde el hacer una expresión “pegadora” con articular una arenga creíble para movilizar ciudadanos. La estirpe de frases grandilocuentes pero ineficaces es larga, y va desde el “si no pueden, renuncien” de Alejandro Martí, pasando por la inigualable cursilería de hacer las cosas “por México”, o creer que las cosas en el país irían mejor si los políticos hicieran “lo que deben hacer”. En su simplismo, ignoran que el “poder o no poder” depende más de reglas del juego y solidez institucional que de “voluntad”, o que los políticos harán lo que deseen si no hay una idea clara sobre lo que “deben hacer”.

El problema de la ineficacia comunicativa del sector privado es la persistente creencia en que su visión de México es la que corresponde, o que los actores políticos deberían actuar como ellos creen que deberían actuar, aunque no tengan un planteamiento estratégico u objetivos claros. A falta de esos elementos, el spin es fácil para desacreditarlos: no buscan hacer las cosas “por México”, sino “por su México”.

Lamentablemente sus posturas seguirán siendo ineficaces en un entorno donde el presidente domina la discusión pública a través de un discurso moral. Es decir, si él designa a los amigos o enemigos del régimen, entonces toda acción o reacción que confirme los estereotipos oficiales terminará afianzando el poder del ejecutivo. ¿Hay solución? Sí, pero no puede ser creíble una alternativa si antes no hace autocrítica y se preocupa por sumar actores sociales distintos.

Hace unos días, 198 organizaciones firmaron un desplegado, pronunciándose a favor de las causas de la ciudadanía, el diálogo y la unidad, el derecho a pensar diferente, un México más justo, el combate frontal a la corrupción y escucharse unos a otros, sobre todo a otras. Bajo el nombre de Sí por México, anunciaron que el 20 de octubre se presentarán ante la opinión pública, para que la gente decida si se suma o no. Aunque toda acción ciudadana es bienvenida, y a falta de mayor información, me permito dudar en considerar esto como un paso en la dirección correcta.

Mi primer motivo de duda es reconocer que los promotores están encasillados por el discurso oficial. Tampoco ayuda que se estén apresurando a afiliarse todos los políticos “de siempre”, por los que la ciudadanía votó por que se fueran en 2021, independientemente de que haya desencanto o no por Morena. En el imaginario de quienes simpatizan con el gobierno, están uniéndose para dar una última y desesperada batalla en 2021.

Además de lo anterior, la lista de organizaciones promotoras no ayuda a sumar indecisos. Por ejemplo, es poco creíble hablar de “escucharse unos a otros y, sobre todo, a otras” si hay grupos que destacan por su dogmatismo e intolerancia en temas como derechos reproductivos. Cierto, hay en redes sociales un intercambio de acusaciones hacia quienes señalan a esas organizaciones y apoyan al mismo tiempo a un presidente conservador, pero esa disonancia cognitiva sólo podrá superarse cuando haya una alternativa creíble y atractiva. Por desgracia, nada se puede inferir por ahora de la nueva organización y sus integrantes para esperar ese cambio.

Por más bombo y platillo que acompañe su presentación, Sí por México tiene un techo máximo para sumar voluntades. Si se coaliga con partidos de oposición, podrá servir para quitarle la mayoría calificada a Morena en la Cámara de Diputados y quizás algunas gubernaturas y legislaturas locales, pero no tiene capacidad para ser una alternativa viable.

Las elecciones de 2018 marcaron el final de una época: será inútil creer que el país será el mismo. Por ello, todo reclamo de cuánto está siendo destruido por el gobierno será recibido como una reivindicación por sus seguidores. Si se desea superar esto, será necesario entender los reclamos de la gente que votó en contra de los partidos tradicionales y apostar por reglas más equitativas. En ese proceso, todos tendremos algo qué ceder para la convivencia común. Mientras menos tardemos en darnos cuenta de esto, menos cosas tendremos que reconstruir desde cero.

En el inter, agrupaciones como Sí por México tienen todo el derecho para manifestarse. También, como ciudadanos, tenemos todo el derecho para criticar y cuestionar absolutamente todo: empezando por lo que nos gustaría creer.

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