Fernando Dworak

Análisis Político

Por lo que votaré en 2021

Posted on Jun 8, 2020 in articulos

Por lo que votaré en 2021

Estamos a poco menos de un año de las elecciones intermedias de 2021 y sólo una cosa tengo clara: no seré cómplice de la mediocridad generalizada en los partidos a nombre de voto útil alguno. Al contrario, seré altamente selectivo al momento de emitir mis votos para diputado local, diputado federal y alcalde. Quiero compartir algunas ideas sobre lo que haré y evitaré en ese proceso, esperando también sean útiles a los lectores.

No votaré para que regresen políticos de “vieja guardia”. En su incapacidad para ver y atajar los problemas que Morena capitalizó para ganar, como la desigualdad, la corrupción y la inseguridad, son hoy parte del problema. De esa forma, es preferible que se acaben de ir. Revisaré sus perfiles y antecedentes con lupa.

También pondré atención a las listas de representación proporcional y hablaré de los perfiles que coloquen los partidos en sus asientos seguros. Salvo que haya un candidato de distrito altamente competitivo, no votaré por los partidos pequeños, que sólo han servido de comparsa: si me gusta una coalición, tacharé la imagen del socio mayor.

En ese sentido, no daré voto alguno al PAN si decide postular a Ricardo Anaya al Congreso desde un asiento seguro en las listas de partido. No puede ser considerado un líder alguien que, después de hacer una campaña mediocre, ha desaparecido de la escena política. Si el partido toma tal decisión, significa que nada ha aprendido. Ahora bien, podría pensar en esa opción partidista si lo mandan a competir a un distrito, de tal forma que veamos sus alcances o limitaciones en campo.

Tampoco votaré por opciones nostálgicas: el reto no es volver a antes de 2018, sino apostar por la calibración de lo que se logró en los 30 años anteriores o enfrentar el colapso. En ese mismo rubro estarán quienes orienten su discurso y estrategias de comunicación a oponerse, de manera reactiva, a todo lo que hizo el gobierno. En este juego, quien resiste apoya, como diría Jesús Reyes Heroles.

Por ejemplo, no daré un solo voto a México Libre por tres razones. La primera: Felipe Calderón es el hombre de paja del presidente, a quien culpa de todo. ¿Por qué? Porque es el oponente que más le conviene: ayuda a que sus fanáticos estén movilizados y crea la falsa impresión que es una alternativa, cuando tiene un techo de apoyo. Segunda: si es criticable Morena por ser un partido endosado a una persona, sería poco congruente si votase por México Libre. Tercero: de la misma forma que mucha gente se autoengañó imaginando que López Obrador fue un buen gobernante en el Distrito Federal por el tiempo pasado, la distancia también ha romantizado las percepciones sobre Calderón. Además, el ex panista gobernó un país que hoy se encuentra en situaciones muy distintas para creer él puede hacer algo distinto.

¿Qué estoy dispuesto a hacer? En primer lugar, daré atención prioritaria a mis legisladores y autoridad local si manifiestan que competirán por la reelección. Evaluaré su desempeño y, si es positivo, votaré por ellos. Invito a que cada uno haga lo propio desde su distrito, municipio o alcaldía, sean o no las autoridades afines a sus posturas políticas: hagamos que se queden los que sirvan.

¿Estoy fortaleciendo al presidente si los reelectos son de Morena? No, si reconocemos que ese partido no va a desaparecer y es un acto de ingenuidad pensar que así podría suceder. Entendiendo lo anterior, veremos que el verdadero reto es cómo institucionalizarlo, haciendo que tenga estructuras y liderazgos que no dependan del ejecutivo. Un legislador o autoridad local con voto propio es algo que puede ayudar: por eso el PRI hizo de la reelección inmediata un tema tabú por décadas. En todo caso, prefiero apoyar la permanencia de un cuadro preparado del partido en el poder, que votar por un político “de siempre” como reacción.

En caso que no me satisfaga el desempeño de los titulares, votaré por candidatos que sepan posicionar una alternativa en sus discursos. Se trata de tejer un nuevo discurso de convivencia, donde todos quepamos, ante el fracaso del modelo liberal de las últimas décadas y la división que fomenta el populismo. ¿Apostarán los partidos a la autocrítica y a la renovación de cuadros, o tienen una cúpula que prefiere perder poco a poco espacios mientras sigan medrando del erario?

¿Qué ofreceré en este espacio? En primer lugar, crítica a todos. Como se hizo en las elecciones de 2015 y 2018, se analizarán discursos y spot.

En segundo lugar, tanto aquí como en mis redes abriré discusión sobre los candidatos y listas de partidos, iniciando por mi distrito federal, local y alcaldía. Depuraremos más rápido a nuestra clase política en la medida que todos hagamos lo propio desde nuestras trincheras.

Por último, publicaré en este espacio algunas ideas, guías y formatos para evaluar a nuestros representantes y, posteriormente, a los candidatos. Esta lucha es, fundamentalmente, individual. Abramos juntos la discusión.

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *