Fernando Dworak

Análisis Político

Me encantaría que Fernández Noroña presidiera la Cámara de Diputados

Posted on Ago 10, 2020 in articulos

Me encantaría que Fernández Noroña presidiera la Cámara de Diputados

Publicado en Indicador Político el 10 de agosto de 2020

Por más polémico que pueda sonar, estoy convencido de lo siguiente: una de las mejores cosas que le podrían pasar a nuestra democracia sería que Gerardo Fernández Noroña presida la Cámara de Diputados. ¿Qué mejor reconocimiento puede dársele a una de las más exitosas carreras legislativas en los últimos años?

Seamos honestos, Noroña es muy relevante en la política nacional, aun cuando nunca ha hecho algo que cualquier observatorio diga que debería hacer lo que llaman buen legislador. Incluso ha sido calificado en las posiciones más bajas. ¿A qué se debe semejante paradoja? A que cumple con las expectativas de un público, quienes lo ven como el valiente legislador que le dice “sus verdades” a los poderosos.

¿Y por qué eso haría bien a nuestra democracia? Describamos la función del puesto al que el legislador aspira. Todo deporte requiere de un árbitro reconocido por todos, especialmente cuando hay contacto físico. Al respecto, seguramente recordarán las peleas y discusiones que tienen lugar tan sólo porque alguien cree que el árbitro se había “vendido”.

Lo mismo ocurre con una asamblea legislativa. ¿Lo dudan? Por el pleno pasan todo tipo de asuntos, y en su debate se encienden pasiones. Es más, no es raro que llegue a discutir airadamente o hasta lleguen a los golpes.

Como en los deportes, es indispensable un buen árbitro: un presidente de Mesa Directiva, cuya imparcialidad sea reconocida por todos. Imagínense si alguien otorga el uso de la palabra según simpatías o aversiones. O que, de pronto, deje entrar una manifestación al pleno, mientras se discute un tema importante.

Lamentablemente, durante años la presidencia de la Mesa Directiva se ha usado como un cargo de lucimiento o promoción política en detrimento de su relevancia. Cierto, ha habido presidentas y presidentes a la altura de sus funciones, pero otros aprovecharon su mandato para promoverse rumbo a, digamos, gubernaturas, como César Duarte o Silvano Aureoles.

¿Cómo sería Noroña como presidente de la Mesa Directiva? Cerca de las elecciones intermedias, seguramente actuaría como juez implacable contra la oposición, usando los procedimientos parlamentarios a modo. Eso enrarecería el ambiente político a favor de Morena.

¿Qué podría pasar? Si asumimos que no se aprobará gran cosa después del paquete económico de 2021, sobre lo cual ya tienen mayoría Morena y aliados, la oposición podrá patalear, tomar tribuna, rasgarse las vestimentas y tirarse al suelo, reforzando los estereotipos que Noroña buscaría reforzar con su discurso. ¿Se radicalizaría el ambiente? Claro: justo lo que le conviene al gobierno.

¿Suena bien? Desde luego que no. Pero a ningún partido le interesó por décadas hablar de cuáles serían los perfiles idóneos para este tipo de cargos. Incluso no se han sentado a discutir quiénes serían los mejores legisladores para integrar un órgano donde se requiere imparcialidad, como la Mesa Directiva.

Por ello, poner a un radical en la presidencia sería una experiencia enriquecedora para nuestra democracia, del cual aprenderán mucho todos los partidos – entendiendo a los políticos que sobrevivan las elecciones de 2021.

Mientras eso sucede, tengo ya lista mi botana para apreciar el espectáculo.

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