Fernando Dworak

Análisis Político

Los spot políticos de la semana (3a entrega)

Posted on Mar 6, 2015 in articulos

Los spot políticos de la semana (3a entrega)

Partido Revolucionario Institucional

El pasado miércoles 4 el PRI cumplió 86 años. Gracias a este partido o a pesar suyo, este país es completamente distinto a lo que era en 1928. Si ha sido tan longevo, se esperaría que los tricolores supieran adaptar sus discursos a la realidad cambiante. El problema es que no ha sido así y es difícil que este instituto tenga la capacidad de reinventarse sin autodestruirse.

 

Las instituciones que crearon en los años cuarenta son débiles porque fueron hechas para que grupos de políticos se turnaran en el poder, no para proveer certidumbre o estabilidad. El arreglo corporativista es un lastre para el crecimiento. Y por si fuera poco su discurso de legitimidad, el nacionalismo revolucionario y esa oda al inmovilismo y la resignación que es la teoría de la mexicanidad, fue expropiado por la izquierda y más concretamente por Morena.

Aunque se esperaría que el PRI proyectase una visión de futuro, el spot se refugia en la efeméride: seguro social, casas, universidades creadas en sexenios anteriores. Dejemos que los usuarios de estos servicios digan si se encuentran o no satisfechos: ¿qué éxito puede tener anunciar políticas públicas si todos los partidos van a competir por quién es el más dadivoso?

Termina el periodo para cantar “Viva México” y la lucha está por comenzar. Ofrecer sólo el pasado puede bloquear toda posibilidad de alcanzar un futuro.

Dos del Partido Encuentro Social

Uno de tantos temas que se repiten puntualmente con cada elección y en los mismos tonos es la aparición de personas de la farándula en las listas de candidatos. Los argumentos son los mismos: los partidos ya no saben qué hacer para ganar votos y tal o cual actor o deportista va a hacer un papel más que triste. Una vez pasado esto, nos olvidamos del tema hasta la siguiente campaña.

Sin embargo hay otras lógicas aparte de las señaladas. Puede ser que un artista tenga una vocación política, como María Rojo que ha sido legisladora y jefe delegacional. Incluso han llegado actores, músicos y deportistas a cargos de elección por una carrera sindical, como fueron en su momento Silvia Pinal, María Elena Marqués, Venus Rey o Ernesto Canto. O incluso se recurre a estas personalidades para generar vínculos de identificación con el ciudadano.

Veamos dos casos de la actual campaña donde se contrapone al ciudadano y al político con la participación de personalidades, ambos del partido Encuentro Social.

El primer ejemplo es del Partido Encuentro Social. A través de personalidades como Alejandro Camacho, Abel Cruz y Dora Elia García, el instituto político busca presentarse como un partido de ciudadanos, no políticos. Semejante argumento puede ser falaz, pues a final de cuentas nuestros gobernantes tienen derechos, obligaciones y tienen la misma fibra moral que el resto de nosotros. Pero la distancia percibida entre ambos es tan grande que suena convincente para el espectador promedio.

¿Hay alguna plataforma ideológica? Eso no lo veremos ni aquí y quizás ni en spot alguno de esta campaña. Más bien se habla de que al ciudadano no se le escucha y por ello el cambio vendrá de los ciudadanos. ¿Hay una ideología “ciudadana”? ¿Alguna forma de hacer las cosas “ciudadana”? Desde luego que no, pero todo parece indicar que este tema, con sus variaciones, será la bandera de varios partidos pequeños.

Frente a la diferencia de vocaciones de las personalidades que aparecen, hay un elemento que los cohesiona: un podio blanco con el logotipo del partido: el ciudadano se empodera a través del partido.

El segundo ejemplo, con la voz en off de Alejandro Camacho, sigue la línea del anterior: los ciudadanos le damos forma a la ciudad. Al mencionar que el spot no es político, se le da otra cualidad al ciudadano: familia. La táctica se orienta a generar un sentido de colectividad y comunidad frente a los considerados “políticos”, a quienes se les dedican los últimos segundos al asociárseles con la corrupción, el cinismo y las falsas promesas. Puede ser peligroso jugar con este tipo de imágenes, pues terminan siendo excluyentes y sectarias, pero el PES parece no ser tan combativo.

Otro vínculo con el primer spot: se cierra el con una invitación a subirse al podio: a empoderarse a través del partido. Nos guste o no, el partido trabaja bien el tema de los símbolos.

Partido del Trabajo

¿Se acuerdan de aquel spot de los “niños incómodos” hace ya tres años? A reserva de que lo busquen, aparecían muchos niños haciendo la vida de adultos que roban, se pelean, insultan y engañan. El objetivo: concientizar a los mayores de que las cosas no están bien y recapacitar. Sin embargo, y como todo esfuerzo por mover las conciencias a través de la cursilería, terminó en el anecdotario.

Tal es el riesgo que corre este spot. Aquí los niños no juegan a ser adultos, pero aún así dicen que saben más que sus mayores. Pero vemos una serie de calificativos y lugares comunes, como asumir que el México de hoy es atrasado sin definir alguna referencia adicional, establecer un vínculo sentimental con la tragedia de Iguala y el golpe de gracia: uno de los chavos sostiene un Oscar y habla del gobierno que merecemos. Uno como sea, pero ¿las creaturas por qué?

¿Seguridad y justicia para la salvación de México? No necesitamos salvadores, sino opciones políticas con un mensaje más competitivo.

Movimiento Ciudadano

Sin dejar el color naranja en su escudo y propaganda, el cambo de Convergencia a Movimiento Ciudadano parece haber llevado a mejores mensajes, aun sacrificando la guapachosidad. De hecho el que aquí se presenta es muy interesante.

Como los partidos nacientes, se maneja el discurso ciudadano, aunque con un giro: los partidos tradicionales no escuchan a la ciudadanía, pero ellos sí. Y como el PVEM, se presumen pequeños logros: presupuesto participativo y esquemas más abiertos para la toma de decisiones en los cabildos.

Merece mayor atención la propuesta de ratificación del mandato, que es una derivación de la revocación de mandato, inventada por el jalisciense Enrique Alfaro. Cuando fue edil de Tlajomulco, Jalisco, promovió una consulta para que los ciudadanos lo ratificasen o no en su cargo.

La iniciativa tiene poco sentido, pues la esencia de la revocación de mandato es que un grupo no menor a la tercera base de votantes convoque a esta consulta, la cual sólo puede ser vinculatoria con la participación de al menos la mitad del padrón electoral. En el caso de Tlajomulco, menos de la tercera parte del padrón participó, aunque el 90% ratificó al edil. Este acto lo catapultó a ser uno de los políticos más populares de la entidad. No es culpa del Alfaro semejante tergiversación, sino del resto de la clase política de Jalisco que no supo atajar esto de manera adecuada.

Sólo podemos esperar que al MC no se le ocurra basar su campaña en la victimización de Marcelo Ebrard. Imagínense la siguiente conversación si lo llegasen a hacer:

– Movimiento Ciudadano se vio valiente al postular a Ebrard para diputado.
– ¿Pero no es López Obrador honestamente valiente?
– Sí, pero Aurelio Nuño quiere a Ebrard fuera del camino.
– ¿Y no vive López Obrador acosado por la mafia del poder?
– Bueno, es prácticamente lo mismo, pero…
– ¿… más barato? Ebrard también pasó por el verde.

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