fernando dworak

Análisis Político

Leer en una democracia

Posted by on Ene 28, 2019

Leer en una democracia

Uno de los grandes problemas en una democracia es la sobre carga de expectativas, de tal forma que su aplicación e imperfecciones generan descontento. Para evitar este problema, necesitamos tener siempre presentes las limitaciones de este arreglo y luchar siempre por las libertades del individuo.



Se
ha creído, por ejemplo, que sólo puede haber democracia cuando se cumplan con
ciertos estándares educativos, como una licenciatura o equivalente. De esa
forma, prosiguen, las personas estarán mejor calificadas para tomar decisiones.
Lamentablemente se trata de una falacia: una profesión no prepara al individuo
para entender los temas públicos. Incluso una carrera o posgrado no es señal de
inteligencia, sino de conocimiento especializado, y nadie conoce todos los
temas de la agenda para opinar de ellos. Es más, vamos a partir del hecho de
que las masas serán ignorantes.

¿Cuál
es la solución? Si la gente es embaucable ante el discurso de un demagogo, hay
que apostar por diversificar los medios de comunicación, abrir la pluralidad de
voces, alentar el libre intercambio de ideas, tolerar a las opiniones
contrarias y dar libertad al individuo con responsabilidad. Es difícil y nuca
habrá una preparación plena, pero restringir derechos sólo favorece a los
autoritarios.

Incluso
un acto como leer, que debería servir para formar, puede convertirse en una
herramienta privilegiada de control. Podríamos decir que hay dos formas de
leer:

La
primera abona al dogmatismo, pues se exige a una persona que afiance o “recupere”
valores y creencias al leer sólo ciertos libros. Si una persona tiene acceso a
un número reducido de autores y se le prohíben otros, entonces se está formando
a un militante o a un converso. Este tipo de medidas son las predilectas de gobernantes
autoritarios, toda vez que se afianzan doctrinas en lugar de abrir criterios.

Por
otra parte, una persona puede leer para descubrir cosas que no conoce. Se
empieza con la literatura, al abrirse nuevas posibilidades o mundos en cada
página. La lectura llevará a otras fuentes o autores que seguramente le contrastarán.
En un entorno abierto, la persona se formará de un criterio propio y podrá
intercambiar posturas con otros. Es así como un individuo se convierte en
ciudadano. Lamentablemente este tipo de personas son veneno para líderes
autoritarios.

Si
no hay recetas para construir un país sólido y gran parte del esfuerzo depende
de nuestra responsabilidad como individuos, fomentemos la duda como sistema:
sólo así podremos preservar nuestra democracia.

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