Fernando Dworak

Análisis Político

Las falacias de la Madre Tierra

Posted on Ene 4, 2019 in articulos

Las falacias de la Madre Tierra

Publicado en Indicador Político el 20 de diciembre de 2018, página 34

Una habilidad que tendremos que desarrollar cuanto antes es la capacidad de argumentar y descubrir falacias, especialmente en un estado del debate público donde las emociones predominan sobre la razón. En este tenor, habrá más falacias que razonamientos.

Lo peor que puede hacer alguien ante una falacia es caer en ésta, pues a partir de ahí la discusión sigue esos cauces en lugar de una argumentación propia. Por lo tanto, es necesario señalarlas y exigir mayor claridad. Y vamos a veremos abundancia de falacias en cada tema de la agenda pública durante los próximos años.

En el afán de hacer un ejercicio para identificarlas y superarlas, se presentarán algunas de las más significativas que vimos durante la ceremonia que realizó López Obrador para consultar a la Madre Tierra por el Tren Maya. Se entiende que es responsabilidad de cada uno de nosotros estar atentos a distinguir falacias en la vida cotidiana, para trabajar nuestras capacidades argumentativas.

Primer grupo: religiosidad. Vemos aquí tuits donde se atacan las creencias de cada persona en líneas como: “se burlan de AMLO por pedirle permiso a la Madre Tierra en un ritual la construcción del Tren Maya, pero nadie se burla de ustedes cuando se ponen calzones de colores para encontrar el amor, el dinero y la salud”, o “se burlan de un ritual indígena, pero creen que comen el cuerpo de Cristo en misa”.

Variantes: “hacer creer que es clasista burlarse de los usos y costumbres, pero bien que ustedes van a misa” o “la superioridad moral de los ateos”.

La contestación: las creencias de cada persona son respetables, sean cuales fueren y se tengan o no. Tampoco se ataca el credo de un gobernante, si se conserva como algo de carácter privado. Lo atacable es otro tema: el uso político de un acto religioso, independientemente del credo.

Había un tuit que ahondaba la falacia: “¿por qué se escandalizan tanto de que AMLO haga un ritual de permiso a la Madre Tierra? ¿Ya se les olvidó que los otros presidentes iban a la iglesia a agradecer y a pedir permiso a todos los Santos para desmadrar al país? Ahí nadie dijo nada, ¿verdad?”

Dejemos a un lado la falacia del falso dilema, donde uno se queda callado con un evento y habla sobre el otro, lo cual delata más bien la selectividad de quien escribió el tuit. Nadie hasta donde tengo conocido fue a misa a pedir permiso para hacer algo. Cierto, los presidentes de los viejos tiempos del PRI eran laicos públicamente y las misas de políticos se organizaron a partir del sexenio de Fox. También es cierto que algunos ediles han encomendado a sus ciudades a alguna deidad. Pero el planteamiento es a todas luces falso.

Segundo grupo: en otros países es normal. Vi un tuit bastante ameno en este sentido: “Nunca he entendido por qué ciertos rituales religiosos son ‘normales’, mientras que otros nos hacen país bananero”.

En muchos países los actos religiosos son considerados de Estado. Por ejemplo, la Reina Isabel II es la cabeza de la Iglesia Anglicana y por ello se siguen rituales públicos. Sin embargo, en esos países son símbolos de cohesión comunitaria. El reto en estos casos es el respeto a la pluralidad política y religiosa que existe en una nación. Naturalmente el grado de aceptación o no a un ritual depende de lo que en cada comunidad se entiende por “laicismo”. Y en todo caso, en ninguna parte la religión se usa como sustituto a los procesos de deliberación pública o de planeación de políticas.

Ese es el problema en el caso de la consulta a la Madre Tierra: sustituir un proceso de planeación, diagnóstico y consenso a través de un ritual. Esto se ve todavía peor si se ofrece un sacrificio a cambio de un consenso imposible de conocer: como cuando los aztecas sacrificaban a un guerrero a Huitzilopochtli para que salga el sol.

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