Fernando Dworak

Análisis Político

La víscera es mala consejera

Posted on Oct 27, 2020 in articulos

La víscera es mala consejera

Colaboración para Indicador Político, 27 de octubre de 2020

Sea a nivel individual o desde un órgano de poder, de cada decisión política dependen los intereses de millones de personas. Bajo esta premisa, lo peor que puede hacerse es reaccionar o actuar desde las vísceras. También esto vale cuando se ejerce un voto, aunque en una escala menor.

Por lo anterior, es contraproducente usar frases como “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, “no podemos estar peor” o “lo que sea con tal de que se vaya”, toda vez que solo eternizan la falsa creencia que basta con quitar a alguien para que los problemas del país se resuelven rotando de personas o partidos. Hemos perdido décadas con esos espejismos en lugar de pensar estratégicamente. Si deseamos tener una democracia sólida, estamos condenados a ejercer nuestros derechos con responsabilidad.

Para dar un ejemplo sobre cómo una decisión visceral puede traer efectos no deseados, tomemos como ejemplo la votación hace dos semanas en Coahuila. Dejemos a un lado la discusión sobre si será o no un laboratorio para 2021, o si es la refutación sobre la invencibilidad de Morena: la aplastante victoria del PRI, al ganar los 16 distritos uninominales, le dio al gobernador casi la mayoría calificada.

Basta con tener algo de memoria para reconocer que ese mismo poder estuvo en manos de César y Javier Duarte, Roberto Borge y otros gobernadores de sexenios anteriores, para hacer cuanto quisieron: hasta cambiar sus constituciones locales a voluntad. Es válido celebrar o no el resultado de la elección, pero ciertamente los coahuilenses tienen una enorme responsabilidad en sus manos: no vaya a ser que terminen peor, creyendo que acababan con una amenaza.

Veamos hacia adelante y pensemos en dos escenarios. El primero: supongamos que votamos por alternativas distintas a Morena, y resultan ser igual a los políticos que fueron repudiados en 2018: reactivos, sin discurso propio, y cuya única gracia sea bloquear toda iniciativa del ejecutivo, creyendo que así podrán posicionarse mejor rumbo a 2024. Al hacer eso, le darían al presidente la excusa perfecta para victimizarse y radicalizarse, ganando de calle el referéndum revocatorio y, con ello, la victoria de su partido unos años después.

Otro escenario: los partidos de oposición hacen una gran coalición, esperando quitarle a Morena la Cámara de Diputados. Sin embargo, en los distritos de mayoría que consideran perdidos, postulan a candidatos “ciudadanos” con algo de arrastre ante ciertos electores. La razón: aún sabiendo que no habrá victoria en ese territorio, de todas formas, esos votos irán para las listas de partido, permitiendo que lleguen al Congreso políticos por los que nadie volvería a votar.

¿Qué hacer? Duden de todos, cuestiónenlo todo y eleven los estándares. Revisen todos los perfiles de los candidatos de todos los partidos. Hagan lo propio con las listas de representación proporcional. Evalúen desempeño de quienes compitan para reelegirse. Piensen estratégicamente: puede ser mejor votar por un candidato de Morena competente que darle otra oportunidad a un político que nos falló, por su incompetencia, en 2018. Que sean sus intereses y no sus temores lo que muevan su voto.

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