Fernando Dworak

Análisis Político

La Mesa Directiva y el cuento de la voluntad ciudadana

Posted on Ago 17, 2020 in articulos

La Mesa Directiva y el cuento de la voluntad ciudadana

Publicado en Indicador Político el 17 de agosto de 2020

Es común tanto en el derecho como la ciencia política recurrir a mitos, sabiendo que sirven para describir una situación. Por ejemplo, hablamos de un “pacto social” cuando explicamos la creación de un Estado, donde las personas cedieron su poder para hacer daño a otros a cambio de una institución encargada de monopolizar la violencia física de manera legítima. Naturalmente, nunca hubo tal evento, pero sirve para entender.

Sin embargo, es peligroso aplicar mitos para explicar situaciones concretas o, peor aún, diseñar instituciones. Tomemos el término “voluntad ciudadana”: si bien se espera que una elección refleje los equilibrios de fuerzas entre las fuerzas políticas, las cuales, tamizadas por las leyes electorales que pueden sobre o sub representarlas, arrojen un resultado reconocido por todos.

Aunque entendida como un resultado final, la voluntad popular es inapelable, resulta peligroso usarla como consigna de legitimación. Por ejemplo, se puede argumentar que un gobierno tuvo la mayoría de los votos cuando se pretende marginar a los grupos minoritarios de la toma de decisiones. También hay riesgos como un criterio para explicar una coyuntura.

Fiel al intento por capturar órganos de poder, Morena busca otra vez adueñarse de la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, ahora a través de uno de sus aliados: el PT. Cierto, las reglas establecen que su titular se renovará anualmente, correspondiéndole el último año de la legislatura a la tercera fuerza política.

Se ha convertido una práctica común la salida de legisladores de una bancada a otra, para alterar los equilibrios del Pleno con fines tácticos, lo cual está haciendo el PT para ser la tercera fuerza política. Ciertamente hablamos de una táctica dura que no debería suceder, pero ¿se puede recurrir al mito de la “voluntad popular” para entender el problema?

El primer tema sería definir el sentido por el que esa voluntad se expresó en 2018. Si entendemos que el ciudadano votó masivamente por López Obrador y fundamentalmente por Morena, la cooptación sistemática de diputados del PES para integrarse al PT, de tal forma que logre ser la tercera fuerza, no es más que un ajuste en la coalición ganadora. Está mal, pero eso no violenta los equilibrios reales de fuerzas entre gobierno y oposición.

Los problemas de interpretación se hacen más complejos conforme se analiza más la situación. Por ejemplo, si el PES había perdido el registro al no haber alcanzado el umbral de representación en 2018, ¿se respetó la “voluntad popular” al otorgársele la calidad de grupo parlamentario en la Cámara de Diputados? ¿O no le importaba realmente a esa voluntad el haber elegido a diputados de ese partido por distrito y no por las listas? Otra vez, se interpretaron tan libremente las reglas electorales al inicio de la actual legislatura que se las violentó, pero nadie dijo algo al respecto.

Entonces, el problema no son las tácticas sino la propia captura de la Mesa Directiva. Sin embargo, quienes menos acreditados se encuentran para alegar son los propios priístas: recordemos que hace tres años “regalaron” unos diputados al PVEM para inflar su representación e impedir que Morena ocupara una vicepresidencia. Bajo esta premisa, toda la discusión se remite a reglas que unos avalan cuando les favorecen, pero cuestionan cuando no.

Además, se precisa analizar la coyuntura. En 2018 ganaron asiento muchos legisladores cuya única gracia fue haberse aprovechado de la popularidad de López Obrador. Algunos habrán crecido políticamente, pero probablemente otros no. Saben bien que no resistirían un proceso de re selección. Por lo tanto, aun cuando faltaría acreditar la “compra” de diputados que alega el PES, saben que están al final de su carrera y el incentivo es sacar el mayor provecho posible.

Por otra parte, esos legisladores no saben qué pasará con su carrera: el PES no tiene registro y todavía está en vilo la conformación de un nuevo partido con las mismas dirigencias. Eso significa que ese grupo parlamentario no tiene dientes para mantener a legisladores que deseen desertar. En breve, el mito de la “voluntad popular” no sirve para entender el problema y sus contextos.

¿Qué hacer? Posiblemente los partidos serán más estrictos en la selección de sus perfiles rumbo a 2021, especialmente de parte de Morena; por lo que se esperaría menos improvisados que puedan venderse tan fácilmente. Ayudaría aumentar el umbral de representación al 5% para que no haya partidos cuyo principal objetivo sea medrar, pero requeriría cambiar la Constitución.

Asumiendo que prohibir las salidas de diputados les daría demasiada fuerza a los partidos, el trasfuguismo es una táctica que deberíamos juzgar por sus resultados. Por lo pronto, recordemos nombres y partidos que hicieron este tipo de actos rumbo a 2021.

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