Fernando Dworak

Análisis Político

El sector privado y la reforma electoral

Posted on Ene 4, 2016 in articulos

El sector privado y la reforma electoral

Arrastramos desde hace siglos redes de privilegios que nos impiden crecer. Por más que la Constitución diga que los monopolios están prohibidos, vemos una y otra vez grupos con gran poder que defienden leyes hechas para conservar sus prebendas. Esto aplica tanto en lo económico como en lo político.

Nuestras leyes electorales protegen a un oligopolio: los partidos políticos. Ofrecen condiciones elevadas de entrada, ya sea para formar un nuevo instituto político como para quien opta por competir como independiente. No se necesita competir por financiamiento, ya que el 90% es público. Tampoco hay mecanismos eficaces para detectar otras fuentes de ingreso o castigar las faltas. El exceso de restricciones sólo alienta formas cada vez más ingeniosas para violar la ley. El modelo de comunicación política no permite ni el ataque ni la participación de otros actores. En breve, tenemos un marco jurídico que define las condiciones de competencia para candidatos muy poco competitivos.

 

El pasado 29 de diciembre el periódico El Financiero declaraciones de líderes empresariales donde exigen quitar a la iniciativa privada “el bozal” para participar en las elecciones, derogando la prohibición para contratar spot de la reforma de 2007. No sólo se reivindica la libertad de expresión, sino el derecho de saber lo que los candidatos no quieren contar gracias al contraste. Y quien sólo recurre a las conspiraciones y a la victimización cuando se le cuestiona o contrasta no es apto para gobernar.

 

Sin embargo, sería conveniente que la iniciativa privada ampliase su presión para una reforma electoral orientada a la desregulación y a la liberalización de las normas. Van seis puntos para contemplar en una agenda básica:

 

Primer lugar, que sea fácil formar un partido político, pero con mayores controles para conservar el registro o acceder a financiamiento público. Existen propuestas que van desde aumentar el umbral de representación o condicionar el financiamiento a votos efectivos y no anulados.

 

Segundo, dar valor al voto nulo. Es decir, que haya un espacio en la boleta donde quien así lo desee diga que no elige a candidato alguno. Hay quienes proponen que si el porcentaje de votos nulos es superior al umbral de representación, que se otorguen asientos “vacíos” según el porcentaje de votación.

 

Tercero, reducir el porcentaje de financiamiento público y aumentar el privado. La actual norma sólo hace que los partidos compitan por sobrevivir para gozar de prebendas en vez de competir. ¿Existe el riesgo de que entre capital ilícito? Seamos serios: la norma actual no lo ha impedido. El reto de fondo es encontrar mecanismos para castigar la falta cuando se descubre.

 

Cuarto, que el elector tenga dos boletas para elegir diputados o senadores: una para el candidato del distrito y la otra para la lista de partido. Es necesario obligar a los institutos políticos a presentar listas competitivas. La reforma requiere sólo cambiar el código electoral.

 

Quinto, dejar que el ciudadano decida si una campaña negativa es exitosa o no. Quitemos las limitaciones a los ataques y reconozcamos que el votante es mayor de edad. ¿Se llega a denigrar o calumniar con mensajes de contraste? Sí, pero eso debe ser materia de tribunales, no del Instituto Nacional Electoral.

 

Sexto, que actores privados puedan contratar espacios de publicidad en las elecciones. Una democracia sólo funciona cuando hay muchas voces hablando a favor o en contra de un candidato, de tal forma que el ciudadano pueda formar su opinión en el contraste.

 

La reforma electoral de 2007 se hizo con una visión paternalista que es injustificable. Ningún sistema electoral puede hacer que ganen las mejores personas, pero sólo la competencia constante por un mismo puesto ayuda a que permanezcan las más idóneas. Concentrémonos en hacer que compitan.

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *