Fernando Dworak

Análisis Político

El espectáculo de las comparecencias

Posted on Jun 3, 2020 in articulos

El espectáculo de las comparecencias

Publicado en Indicador Político el 3 de junio de 2020

Se puede entender a un órgano legislativo como una gran máquina de vapor, con muchas llaves para dejar salir la presión que se acumula. Si se abren todas, se detiene. Pero si se cierran todas, puede estallar. Por ende, el proceso legislativo tiene dos tipos de procedimientos: los eficaces y los legitimadores.

Los eficaces son aquellos que, si se modifican, pueden llevar a un mejor o peor calidad en los resultados finales. Por otra parte, los legitimadores no necesariamente influyen en el resultado, pero ayudan a nulificar las pasiones que se desatan durante la discusión de los diversos asuntos, además de permitir la participación de la ciudadanía, de tal forma que legitiman el resultado final.

Un ejemplo de procedimientos eficaces son las comisiones legislativas: si tienen claramente acotadas sus atribuciones y son profesionalizadas, mejor será su capacidad para analizar, modificar y en si caso aprobar o rechazar las iniciativas que se le presentan. Lo anterior implica un número que se aproxime a las secretarías de Estado, además de un servicio de staff especializado.

Al contrario, un ejemplo de legitimador serían las comparecencias. Aunque nominalmente son un instrumento de rendición de cuantas, rara vez provocan la caída de algún funcionario. Tampoco la motivación de un legislador es la supervisión: al tener lugar a puertas abiertas, la competencia suele ser por el soundbite en el noticiario “AAA” en lugar de arrinconar al funcionario con datos duros. En todo caso, es responsabilidad de los legisladores prepararse adecuadamente. ¿Son inútiles las comparecencias? Al contrario: al permitir que todos los legisladores hablen, aunque sea burradas, se liberan tensiones y se legitiman las decisiones públicas. Sabiendo esto, ¿valió de algo tanto alboroto causado en los últimos días tras la comparecencia de Hugo López Gatell ante senadores el pasado miércoles 27?

Según la premisa del párrafo anterior, es completamente natural que los senadores del PAN se hayan colgado de cualquier elemento para golpearlo, como las reacciones del funcionario hacia las senadoras. Quizás se intentó algo como lo que sucedió durante el sexenio de Ernesto Zedillo, cuando el entonces secretario de Gobernación, Emilio Chuayfett, salió de sus casillas ante los cuestionamientos de Adolfo Aguilar Zinzer, afectando su capacidad de interlocución ante el Congreso.

Sin embargo, y aun sabiendo que este recurso no es sustantivo, uno no deja de sentirse engañado por la oposición, toda vez que se trata de una emergencia nacional y se esperaban cuestionamientos más frontales sobre los temas que el “zar el coronoavirus” ha evadido día tras día.

Todavía más triste es ver la reacción del coordinador del grupo parlamentario de Morena en el Senado, quien declaró que suspendería las comparecencias por las reacciones de sus compañeros. Al hacerlo, no solo está sobre protegiendo al gobierno, sino también está cerrando una válvula de escape para la oposición. Esperemos que esa tensión acumulada no estalle en otra parte.

Otro momento para el anecdotario fue la declaración de la diputada priísta Beatriz Paredes en un foro. Tras admitir que había una cultura autoritaria gracias a su partido, abogó por fortalecer las atribuciones del legislativo, particularmente en cuanto a hacer vinculatorias las decisiones de las comisiones.

Hay varios problemas prácticos en el planeamiento de la diputada Paredes. Primero, las comisiones funcionan por mayoría, por lo cual no habría mayor influencia en contextos de gobierno unificado. Segundo, si las comparecencias son fundamentalmente espectáculo, dar mecanismos vinculatorios puede hacer que se convierta en un circo romano antes que un acto de rendición de cuentas. En todo caso, son de las declaraciones que hace la diputada cuando está en la oposición, olvidándose de todo desde el gobierno.

¿Qué hacer? Iría al artículo 93 constitucional, para hacer que se pueda nombrar con mayor facilidad comisiones de investigación, ampliando sus facultades de investigación a todo asunto público y, quizás, fortalecer sus atribuciones para solicitar materiales al ejecutivo. Pero mientras sigamos creyendo en ocurrencias en vez de pensar en un diseño más asertivo, seguiremos persiguiéndonos la cola.

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